
Refugiándome en la pequeña posibilidad de no ser leída (casi llega a ser un respiro), saboreando el dulce de piña bien agridulce como postre y deseando esas galletas lejanas, me hago consciente de que mi sopa de tomate se acabó (bumbum), de que el pobre plato necesita limpiarse y ya que las exprimidas que le han dado a este trapo de mona (y he permitido) son suficientes como para sacar hasta jabón, me limitaré a corresponder con ninguna dulzura, que mas dá si me dicen un gracias o incluso un silencio a cambio. Seré y ya.
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