Ese tipo de cosas son espeluznantes si llegas a saber hasta qué punto pueden llegar a repercutir en la percepción de uno mismo y de lo que nos rodea, del pequeño pedazo de mundo que logramos “ver”, donde queremos ser. Y no lo digo en forma cursi, aunque aquello que se dice sobre “tu pones mi mundo al revés” o “me haces ver el mundo color rosa” puede ser parte de una verdad casi maquiavélica, donde sonrío casi por reflejo incluso solo por que te he visto en una calle en tu auto riendo de algún programa y tu ni te haz percatado de mi vista en tu mundo.
Esa fuerza consciente o inconsciente que me hace reaccionar, esta certeza de pensar en lo que quiero y esta incertidumbre corpórea haciéndome recordar que aunque mi contacto y control de órganos es todavía amistoso y que no me ha tocado sentirme en peligro mortal me hace temblar...
¿Será que el miedo de depender de algo que esta en ti pero que hasta cierto punto no puedes controlar es lo que puede definir realmente entre seguir dependiendo o no de esas sonrisas, del mundo, de esa persona o personas a las que haz dejado entrar y que por ello lo dejes de disfrutar, solo por eso?
No me queda más que por convicción seguir haciendo latir mi corazón con tu imagen en mis sentidos al punto que ya no aguante, hasta que solo mi voluntad permanezca y nada mas.
Nota a mi misma: No dejar de hacer ejercicio y ya párale a los chocolates.

2 comentarios:
Parale a los chocolates? NUNCA!!!
Sera un pecado a ti persona, solo disminuye la cantidad, pero nunca le pares
Publicar un comentario en la entrada